Educadora Montessori con más de dos décadas acompañando el desarrollo humano, desde la primera infancia hasta el cuidado de personas adultas mayores. Creé Raíces y Alas para compartir, en palabras simples, lo que aprendí en este trabajo.
Empecé en las aulas hace más de veinte años, convencida de que educar es acompañar, no llenar. Montessori me dio el lenguaje para eso: observar antes de intervenir, preparar el ambiente y confiar en el ritmo de cada persona.
Con el tiempo descubrí que estos principios no son solo para la infancia. Al acompañar a mi propia madre entendí que la autonomía, la dignidad y el propósito importan a cualquier edad, y que Montessori también tiene mucho que aportar en la vejez. Ese cruce, poco explorado en español, es el centro de mi trabajo hoy.
Raíces y Alas nació de ese deseo de compartir: raíces que sostienen, alas que impulsan. Aquí encontrarás recursos, un libro y un blog escritos con cuidado para llevar a tu casa, tu aula o tu familia.
"Ayúdame a hacerlo por mí mismo." Acompañar sin sustituir, a cualquier edad.
Cada persona tiene su tiempo. Observar es más importante que apurar.
El entorno educa. Orden, belleza y propósito en cada espacio.
Niños y adultos mayores tienen mucho para darse, y ese vínculo tiene un valor enorme.
Primeros años como docente; formación en la pedagogía Montessori.
Guía de ambientes 3–6; acompañamiento a familias en la casa.
Comienzo a llevar Montessori al acompañamiento de personas adultas mayores.
Nace Raíces y Alas: blog, comunidad y el libro Aprendamos Juntos.
"He visto a un niño de tres años y a una señora de ochenta iluminarse con la misma actividad. Eso, para mí, es Montessori."